La durabilidad del aluminio, clave para aumentar la vida de un edificio de viviendas

Publicado el 14 June 2018
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En España los edificios de vivienda son diseñados para tener una vida útil de al menos 50 años; no obstante, si se emplean materiales de calidad y mayor durabilidad su vida podría ser mucho mayor. Uno de ellos es el aluminio, un material que no se deteriora con el paso del tiempo, ni se oxida ni se estropea cuando se le somete a las inclemencias del tiempo.

 

En este sentido, el aluminio se ha convertido en el material preferido de los arquitectos y diseñadores para puertas y ventanas en las estructuras modernas. Estas puertas y ventanas ya no se parecen a las de aluminio instaladas hace unas décadas. No sólo son asequibles, funcionales y pueden añadirse al diseño arquitectónico, sino que además son muy resistentes a todos los agentes externos.

 

La durabilidad de un cerramiento, puerta o ventana estará marcado por los materiales con los que está realizado. De este modo, coeficientes de dilatación, accesorios, resistencia mecánica, posibilidad de sustitución de juntas, etc., marcarán cuáles son los materiales más duraderos y según estos factores, el más adecuado es el aluminio”, explica Juan Almansa, director general de Grupo Almansa.

 

Otro de los aspectos clave del aluminio y de sus acabados, anonizado y lacado, es la facilidad de mantenernos a lo largo del tiempo. Desde Grupo Almansa señalan que “a la hora de instalar cualquier elemento, una de las características más buscadas es que no necesite grandes cuidados ni una dedicación extrema, requisitos que el aluminio cumple de sobra”, y propone cinco consejos para evitar el deterioro de una puerta o ventana de aluminio:

 

  1. El aluminio exige una limpieza periódica de todos los elementos de la puerta o ventana de dos o tres veces al año. Éste se debe realizar únicamente empleando agua limpia, trapos de algodón y un poco de jabón líquido.
  2. Se desaconseja usar disolventes, detergentes ácidos o agresivos que podrían causar manchas muy difíciles de eliminar.
  3. Tras la limpieza, es recomendable lubricar las cerraduras, bisagras y los raíles, pues son aquellas piezas sometidas a una fricción continua por el uso. Lo más adecuado es utilizar un pincel para que el aceite penetre mejor.
  4. Hay que revisar las juntas entre vidrios y perfiles para detectar cualquier anomalía, y controlar visualmente y mediante tacto, el estado de los sellados. Éstos tienen una duración determinada, ya que pueden resecarse y agrietarse, por lo que se tendremos que repararlos o sustituirlos.
  5. Por último, hay que mantener los agujeros libres evitando que se obstruyan. Los residuos, impurezas y otros cuerpos extraños pueden acumularse entre los raíles de las ventanas correderas y alterar la calidad funcional de los cerramientos. Para evitar esto, únicamente hay que emplear la boquilla de un aspirador. aspire simplemente estos cuerpos extraños con la boquilla pequeña de su aspirador.

 

Todo esto ayudará a que no exista disminución en estanqueidad, aislamiento, permeabilidad, y demás características técnicas y estéticas de las ventanas y puertas de aluminio.

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