Falsos mitos sobre la vacuna de la gripe

Publicado el 30 July 2014
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Existe una teoría bastante extendida que defiende que la vacuna antigripal puede volvernos sensibles a otros alérgenos, que si pasamos por el médico de cabecera para recibir esta inyección, es posible que después reaccionemos ante algunos alérgenos como los ácaros, el moho o el polen. Sin embargo esto es un concepto totalmente erróneo.

Para explicar el por qué de esta equivocación, es necesario exponer en qué consiste una vacuna. Cuando nos sometemos a este tipo de tratamiento preventivo, lo que hace el doctor o doctora es estimular nuestro sistema inmune, como en una especie de calentamiento, para que, cuando llegue el momento de enfrentarse a la gripe o a otra enfermedad nuestro cuerpo esté preparado.

Mediante la inyección, introduce en nuestro organismo el patógeno, el agente que nos causa la enfermedad pero de una forma muy reducida o debilitada, simplemente para que nos adaptemos a él y produzcamos las sustancias que deben combatirlo.

Cuando una sustancia extraña entra en nuestro sistema, producimos anticuerpos exclusivos para esa sustancia, por lo que nunca una vacuna podría convertirnos en sensibles a otros elementos. Este es el mismo proceso que funciona en el caso de las vacunas de inmunoterapia, donde lo que se nos inocula es una dosis muy controlada del alérgeno, según las instrucciones de nuestro alergólogo, de esta forma se va regulando la respuesta del organismo evitando que se desencadenen crisis alérgicas en el futuro.

La base que dio lugar a la relación entre vacuna de la gripe y otras alergias es que las alergias existen durante todo el año, pero es en otoño -cuando tienen lugar las campañas antigripales-, el periodo en el que algunas alergias empeoran. Esto se debe a que hay más humedad y algunos alérgenos, como los hongos o las esporas del moho, se desarrollan más con estas condiciones.Además, estas campañas preventivas se dirigen a los grupos de riesgo, es decir personal sanitario, mayores de 65 años, fumadores y embarazadas. Excepto el personal sanitario, todos estos grupos de población están también entre los más propensos a padecer alergias. Sobre todo, estas dolencias pueden afectar a las personas de edad más avanzada y a los que tengan el hábito del tabaco.

El único caso en el que la vacuna antigripal puede resultar nocivo para el o la paciente es, según diversas investigaciones, en aquellas personas que sean alérgicas a la proteína del huevo. En este caso, administrar esta inyección puede tener efectos contraindicados.

Fuente: Filterqueen

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