Alergias alimentarias

Publicado el 16 April 2012
Archivado en Alimentación | Comments Off on Alergias alimentarias

Los distintos tipos alimentos han estado presentes siempre en la identidad cultural de la humanidad, por lo que no debe sorprendernos que hayan estado implicados en una gran variedad de dolencias. Pero muy al contrario de lo que creemos, las intolerancias alimentarias no son un dificultad de lozanía de primera magnitud, puesto que sus prevalencias son en infantes de un 0,3 a un 10-15% y en personas mayores tan solo de un 2%.

Generalmente la incidencia de intolerancias alimentarias disminuye con la edad, siendo los alimentos más problemáticos los lacteos, frutos secos y crustáceos produciendo estos en el organismo urticaria, angioedema y anafilaxia.

Las reacciones adversas a alimentos son cualquier reacción anómala secundaria a la ingesta de un alimento o de un aditivo contenido en él. La EEACI (Sociedad Europea de Hipersensibilidad e Inmunología clínica) clasifica estas reacciones adversas en:

-Reacciones tóxicas

-Reacciones no tóxicas: Aquí estarían las verdaderas alergias alimentarias y las intolerancias alimentarías que son las más frecuentes

Sólo un reducido porcentaje de los alimentos que tomamos son los que producen las intolerancias alimentarias: En niños la mayoría son debidas a lactosa, huevo, cacahuetes, pescado, leguminosas, soja y trigo; y en adultos suelen darse por frutos secos, pescado, marisco y frutas.

Los alimentos más alergénicos son:

Leche de vaca: Es la principal causante de las alergias alimentarias en infancia. La lactosa contiene más de 25 proteínas diferentes y todas son potencialmente alergénicas. Es habitual encontrar sensibilidad a varias proteínas de la lactosa de forma simultánea

Huevo: Representa el segundo punto en las alergias alimentarias en infancia. La clara es más alergénica que la yema y el huevo cocinado es menos alergénico que crudo, lo que nos indica que sus componentes alergénicos son sensibles a la temperatura. El compuesto más alergenizante es la ovoalbúmina.

Carnes: Las alergias alimentarias por carne son poco comunes. Las más frecuentes se dan por carne de asqueroso, ternera y pollo.

Pescado: Es más frecuente la sensibilización a pescados blancos que a azules. El más problemático es el bacalao.

Mariscos: Es más común la reacción en adultos. Los mariscos pueden producir síntomas severos y el más frecuentemente implicado es la gamba. En el caso de hipersensibilidad a la gamba, hay que eliminar asimismo de la dieta el langostino y el cangrejo de mar puesto que tienen una reactividad cruzada.

Frutos secos: La sensibilización a ellos es muy frecuente y produce síntomas graves. Este agrupación está compuesto por cacahuetes, almendra, avellana, nuez, castaña, piñón, pistacho y pipas de mirasol. Estos alimentos se encuentran presentes en múltiples productos como salsas, chocolate, bebidas, postres, pastelería y panadería.

Legumbres: La hipersensibilidad a leguminosas es la más global de las producidas por alimentos vegetales. Las más consumidas en nuestro medio son: guisantes, lentejas, cacahuetes, garbanzos, soja, habas y judías

Verduras: Son poco relevantes como alérgenos, pero destacan el apio, perejil, zanahoria y mostaza

Cereales: Como: trigo, cebada, centeno, avena, arroz y maíz. El trigo es el más alergénico y está en diferentes clases de pan, pastelería, pasta y alimentos infantiles

Frutas: Hay una importante sensibilidad tanto en niños como en adultos y suele ir unida a la sensibilización a pólenes. El más alergénico es el melocotón sobretodo su piel, junto con el melón y el kiwi son los que provocan más alergias, aunque la manzana igualmente produce reacciones.

Los expertos aseguran que la hipersensibilidad a los alimentos es la causa más frecuente de concurrencia por anafilaxia en los servicios de Urgencias de los hospitales. Provoca además una clara disminución de la calidad de vida del paciente y un incremento tanto de los gastos sanitarios como del absentismo al trabajo o escolar. La alimentaria está estrechamente ligada a la sensibilización a ciertos pólenes, ya que comparten alérgenos comunes. Seis de cada 10 alérgicos al polen pueden presentar síntomas secundarios tras la ingesta de alimentos asociados.

Los alimentos contienen varios alérgenos diferentes y una persona puede estar sensibilizada frente a uno o más de ellos. Es importante tener en cuenta la existencia de reactividad cruzada entre diferentes alimentos, aunque no es seguro que un paciente reaccione clínicamente frente a todos ellos.

Es muy importante que nunca se eliminen de la dieta alimentos importantes sin establecer un dictamen clínico apropiado.

Manifestaciones clínicas:

Estas reacciones adversas alimentarias pueden dar diferentes manifestaciones clínicas, como son:

Las digestivas: Estomatitis y farinfoestomatitis que se dan por el contacto inmediato del alimento con la cavidad dental y son debidas a frutas, pescados y frutos secos. Y las nauseas, vómitos, dolor y distensión abdominal, flatulencia y diarrea que se dan cuando el alimento llega al estómago.

Cutáneas: Urticaria y/o angioedema debidas a pescados, patatas, zanahoria, manzana, melocotón, lechuga, especias…

Respiratorias: Se deben a la inhalación de partículas volátiles que pueden desencadenar en sintomatología en pacientes muy sensibles. Desde rinitis y tos hasta crisis de broncoespasmo. Las producen: marisco, pescado, hortaliza y verduras

Anafilaxia: Es muy y se produce inmediatamente tras ingesta. La producen los frutos secos, huevos, pescados y crustáceos

-Diagnóstico de las alergias alimentarias: Se basa en tres principales aspectos

-Demostrar que la reacción adversa ha sido creada por un alimento

-Diagnóstico diferencial con otras causas de reacción alérgica no alimentaría

-Demostrar el mecanismo inmunológico implicado

Tipos de exámenes de identificación del alimento causante de la hipersensibilidad:

-Pruebas cutáneas

-Pruebas in Vitro

-Test de provocación labial

-Test de provocación oral

Tratamiento de la reacción alimentaria:

Hay que identificar el alérgeno responsable de la sintomatología para excluirla de la dieta y realizar de este modo la prevención.

En pediatría la almohadilla para realizar la profilaxis de la reacción alimentaria consiste en aconsejar la lactancia materna.

Por otra parte, no se deben confundir las alergias con las intolerancias alimentarias. Como hemos dicho las características típicas de la intolerancia son reacciones repentinas y normalmente fuertes. En el caso de las intolerancias alimentarias la circunstancia es completamente diferente; los síntomas de una intolerancia alimentaria son diversos y a menudo aparecen varias horas, o incluso días a posteriori de la ingesta del alimento. La consecuencia de la intolerancia a un alimento estresaría el práctica inmune afectaría a la asimilación y podría causar problemas de salud sin notarlo directamente.

Las consecuencias típicas de la intolerancia a los alimentos son:

-Enfermedades crónicas de etiología desconocida

-Inflamaciones crónicas -articulaciones, etc.

-Afecciones intestinales -colon irritable, constipado, diarrea, aerofagia…

-Problemas dermatológicos -dermatitis atópica, acné…

-Migrañas, cefalea crónica

-Depresiones

-Síndrome de sofocación crónica

-Fibromialgia

-Retención de líquidos

-Sobrepeso (por el de los nutrientes)

-Etc

También hay estudios que demuestran la incidencia de las intolerancias alimentarias en el rendimiento deportivo. Para lograr un máximo rendimiento es necesario conocer que alimentos pueden descender tanto el nivel de fuerza como el de resisto por no ser admisiblemente digeridos por el deportista. Estos alimentos pueden ser de consumo corriente y sin saberlo pueden producir un exceso de residuos tóxicos que impidan la correcta oxigenación de los órganos y la desacidificación de los tejidos, por lo cual el rendimiento no será máximo y la recuperación no será lo suficientemente rápida.

Una ocasión más nos debemos de preguntar si sabemos lo que comemos y como afectan los alimentos a nuestra sanidad. Por lo que cuando queramos hacer una dieta bien sea para perder peso y/o para obtener salud deberemos ponernos en manos de profesionales médicos y dietistas-nutricionistas.

Share

Comentarios

Los comentarios estn cerrados.